Mi querido León, fauno material de mi utopía inmaterial, inmortal, irreal... Mitad Toro, mitad León; animal tan salvaje como mi propia naturaleza. Sont des mots qui vont tres bien ensemble... Tres bien ensemble... El dolor ha sido tan desconsolador que ya no quema, ya no arde, sólo es una cicatriz hipersensibilizada en mi interior, en el alma que se ha ido derritiendo como vela de cebo, incapaz de ser firme y sólida como la parafina, fina.
Las ojeras ya se me ven, las arrugas ya me empezaron a salir. Déjame ver una vez más ese rostro que me hacía dormir, que me hacía soñar.
He repetido tu nombre con gusto, con miel, con amor, con miedo, con dolor; León tan mío, tan tuyo, tan lejos. Tres bien ensemble...
Casi me acostumbro a tu ausencia, pero sigues aquí. Casi me acostumbro a no verte, no leerte, no oirte, pero todavía me da pánico, me gana la ansiedad del silencio, de la oscuridad, de la ceguera, de la presencia tuya tan lejana, de la presencia tuya tan real, tan imaginaria.
Quiero borrar tus cicatrices y distraer este sentimiento de pérdida. Donde estás en mi utopía tan lejana, tan irreal...
Aun
hay noches en que me despierto
pensando que no está su cuerpo en el mío
miro su espacio vacío
Aun
hay días en que se me olvida
de pronto siento su presencia en la casa
y sé que aun no se me pasa su amor...
Aun. Leonel García
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